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Energía solar para empresas y comercio

En un negocio, la energía es un costo operativo fijo. Un sistema solar lo convierte en una inversión con beneficios fiscales y un perfil de consumo que juega a favor.

7 min de lectura Actualizada el

En resumen

Para empresas y comercios en Colombia, la energía solar suele tener mejor retorno que en vivienda por dos motivos: el consumo se concentra en horario diurno, cuando el sistema produce, y los beneficios tributarios de las leyes 1715 de 2014 y 2099 de 2021 reducen el costo efectivo de la inversión para quienes declaran renta.

Puntos clave

  • El consumo diurno coincide con la generación: es la mejor situación posible.
  • Los beneficios tributarios son una parte grande del valor, no un extra.
  • Requieren certificación del proyecto ante la UPME: no son automáticos.
  • La tarifa comercial y la contribución de solidaridad elevan lo que ahorras.
  • Leasing y PPA permiten empezar sin desembolso inicial.
  • La cubierta industrial ligera exige revisar capacidad estructural.

Por qué el caso empresarial es distinto

En una vivienda buena parte del consumo ocurre por la noche, cuando el sistema no produce. En un negocio con horario diurno pasa lo contrario: la actividad, la refrigeración, la iluminación y los equipos funcionan justo en las horas de mayor generación.

Esa coincidencia es la variable que más mueve el retorno. La energía que consumes en el momento en que se produce te evita pagar la tarifa completa, mientras que la que exportas se compensa según lo que fija la norma, a un valor que no tiene por qué igualarla. Un perfil diurno maximiza la parte valiosa.

A eso se suma que las tarifas comerciales e industriales suelen ser más altas que las residenciales y que estos usuarios pagan contribución de solidaridad. Cada kWh que dejas de comprar vale más.

Los beneficios tributarios, donde está buena parte del valor

Las leyes 1715 de 2014 y 2099 de 2021 establecen mecanismos que reducen el costo efectivo de un proyecto de generación con fuentes no convencionales: deducción en el impuesto de renta sobre una parte de la inversión, exclusión de IVA en equipos y servicios, exención de aranceles a la importación de bienes que no se producen en el país y depreciación acelerada del activo.

El detalle relevante es que no son un descuento automático en la factura del instalador. Se conceden sobre un proyecto certificado ante la UPME conforme al Decreto 829 de 2020, y su efecto real depende de tu situación tributaria: una empresa sin renta líquida suficiente no aprovecha igual una deducción que otra que sí la tiene.

Por eso conviene involucrar a tu asesor tributario en la evaluación desde el principio, y desconfiar de propuestas que presenten los beneficios como parte del precio en lugar de como una posibilidad a evaluar.

  • Deducción en el impuesto de renta, distribuida en varios periodos
  • Exclusión de IVA en equipos y servicios del proyecto
  • Exención de aranceles en importación de bienes no producidos en el país
  • Depreciación acelerada del activo
  • Requisito común: certificación del proyecto ante la UPME

Modelos: compra, leasing y PPA

No todas las empresas quieren o pueden inmovilizar capital en una instalación, y existen tres caminos con implicaciones distintas.

La compra directa da la propiedad del activo desde el inicio y el acceso pleno a los beneficios tributarios, a cambio del desembolso. Es la opción con mejor retorno cuando hay caja y capacidad de aprovechar la deducción.

El leasing permite usar el sistema pagando una cuota, con opción de compra al final. Cambia el perfil contable y financiero de la operación y suele encajar cuando el objetivo es preservar liquidez.

El PPA —contrato de compra de energía— va un paso más allá: un tercero instala y opera el sistema en tu cubierta y tú le compras la energía generada a un precio pactado, normalmente por debajo de la tarifa. No hay inversión inicial ni responsabilidad de mantenimiento, pero tampoco propiedad del activo ni acceso directo a los incentivos, y el contrato suele ser de largo plazo. Conviene leer con cuidado el plazo, la fórmula de actualización del precio y qué ocurre si el inmueble cambia de manos.

La cubierta comercial: qué revisar antes

Las naves y locales suelen tener cubiertas ligeras de lámina metálica sobre estructura de acero, pensadas para su propio peso y poco más. Antes de diseñar el sistema hay que verificar que admite la carga adicional y las cargas de viento de la zona.

El estado de la cubierta también manda en el calendario: instalar sobre una lámina próxima a su fin de vida obliga a desmontar el sistema cuando toque reemplazarla. Si la cubierta tiene diez o más años, conviene evaluar renovarla antes y no después.

Y una ventaja de este segmento: las cubiertas comerciales suelen ser amplias, planas y despejadas, lo que reduce el problema de sombras y permite orientaciones e inclinaciones más libres que en vivienda.

  • Capacidad estructural para la carga adicional y el viento
  • Vida útil restante de la lámina o del impermeabilizante
  • Puntos de anclaje compatibles y estancos
  • Espacio y ventilación para inversores y protecciones
  • Capacidad del tablero y del punto de conexión existente
  • Acceso seguro para el mantenimiento posterior

Continuidad de la operación

Un sistema conectado a la red se apaga durante un corte por seguridad. Si tu operación no tolera interrupciones —cadena de frío, procesos que no admiten parada, atención al público— eso hay que resolverlo aparte, con un sistema híbrido o con respaldo convencional.

La decisión se toma listando qué cargas deben seguir funcionando y por cuánto tiempo, no dimensionando respaldo para toda la instalación. Casi siempre el conjunto crítico es una fracción pequeña del total.

Conviene separarlo del análisis de rentabilidad: el respaldo no se justifica por ahorro sino por el costo de no tener energía, que en un negocio suele ser mucho más alto que en una vivienda.

Qué mirar en una propuesta comercial

Además de lo que aplica a cualquier instalación —marca y garantía de equipos, precio por vatio, producción estimada con sus supuestos, inclusión de la legalización—, en un proyecto empresarial hay puntos propios.

El primero es el análisis del perfil de carga: una propuesta seria pide el histórico de consumo horario si está disponible, no solo el total mensual, porque de ahí sale cuánta generación se autoconsume. El segundo es el punto de conexión y si el proyecto exige adecuaciones en el tablero o en la acometida.

Y el tercero es el mantenimiento: en un sistema de mayor tamaño y sobre cubierta industrial, un plan de operación y mantenimiento con revisión periódica y monitoreo deja de ser opcional.

A tener en cuenta

Antes de decidir

  • Los beneficios tributarios dependen de tu situación fiscal y requieren certificación ante la UPME.
  • Un PPA evita la inversión pero cede el activo y los incentivos a un tercero durante años.
  • La cubierta ligera puede requerir refuerzo estructural, con su costo asociado.
  • Si la lámina está próxima a su fin de vida, conviene renovarla antes de instalar.
  • El sistema no da respaldo ante cortes salvo que se diseñe como híbrido.
  • Sin histórico de consumo horario, la estimación de autoconsumo es más gruesa.

Fuentes: Ley 1715 de 2014 (abre en una pestaña nueva) · Ley 2099 de 2021 (abre en una pestaña nueva) · Decreto 829 de 2020 (abre en una pestaña nueva) · UPME (abre en una pestaña nueva) · Resolución CREG 174 de 2021 (abre en una pestaña nueva)

Preguntas sobre energía solar para empresas y comercio

¿Qué beneficios tributarios aplican?

Las leyes 1715 de 2014 y 2099 de 2021 contemplan deducción en renta, exclusión de IVA, exención de aranceles y depreciación acelerada. Requieren certificación del proyecto ante la UPME y su efecto real depende de la situación tributaria de la empresa.

¿Puedo instalar sin inversión inicial?

Sí, mediante leasing o un contrato de compra de energía (PPA), en el que un tercero instala y opera el sistema y tú compras la energía generada. A cambio no eres propietario del activo ni accedes directamente a los incentivos.

¿Por qué el retorno suele ser mejor que en una vivienda?

Por dos razones: el consumo se concentra en horario diurno, cuando el sistema produce, lo que maximiza el autoconsumo; y las tarifas comerciales, con contribución de solidaridad, son más altas, así que cada kWh evitado vale más.

¿Qué pasa si mi cubierta es de lámina?

Es habitual y perfectamente viable, pero hay que verificar que la estructura admita la carga adicional y las cargas de viento, y revisar la vida útil restante de la lámina para no tener que desmontar el sistema en pocos años.

¿El sistema funciona si se va la luz?

No: un sistema conectado a la red se desconecta durante un corte por seguridad. Si la operación no tolera interrupciones hay que diseñar un sistema híbrido con baterías o mantener un respaldo convencional para las cargas críticas.

¿Qué información debo tener antes de cotizar?

Las facturas de al menos doce meses, y si tu comercializador lo ofrece, el histórico de consumo horario. Con el perfil horario se estima mucho mejor qué parte de la generación se autoconsume, que es lo que determina el ahorro.

¿Conviene un PPA o comprar el sistema?

Depende de tu caja y de si puedes aprovechar los beneficios tributarios. La compra da mejor retorno cuando hay capacidad de inversión y renta líquida suficiente; el PPA elimina el desembolso y el mantenimiento a cambio de ceder el activo y los incentivos.

¿Necesito mantenimiento profesional?

En un sistema comercial, sí. El mayor tamaño, la cubierta industrial y el impacto de una parada justifican un plan con revisión periódica, limpieza, monitoreo y atención ante fallos, con tiempos de respuesta acordados.

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