Cargadores eléctricos
Qué determina el costo de instalar un cargador de vehículo eléctrico
El precio de un punto de carga varía mucho más por lo que hay entre el contador y el parqueadero que por el equipo que se cuelga en la pared. Esta página explica dónde se va el dinero para que puedas leer una cotización.
7 min de lecturaActualizado:
En resumen
El costo de instalar un cargador lo determinan sobre todo la distancia y dificultad del recorrido desde el cuadro eléctrico hasta el punto de carga, y si hace falta ampliar la capacidad de la acometida. El equipo suele ser una fracción menor del total. Por eso ninguna cotización seria se da sin visita técnica previa.
Puntos clave
- El equipo no suele ser la partida mayor: el recorrido y la obra sí.
- Ampliar la acometida es lo que más dispara un presupuesto.
- Un punto de carga con modulación dinámica a veces evita esa ampliación.
- En propiedad horizontal aparecen partidas que no existen en una casa: recorrido por zonas comunes y medición individual.
- Sin visita técnica no hay cotización real, solo un rango de catálogo.
Por qué NodoSolar no publica un precio aquí
Podríamos publicar una cifra y tendríamos más visitas. No lo hacemos porque no tenemos todavía cotizaciones reales agregadas de instalaciones de carga en Colombia, y publicar un número sin esa base sería inventarlo.
Es la misma regla que aplicamos a los paneles solares: cada cifra publicada lleva su fuente y su fecha, y mientras no exista el dato se dice que no existe en lugar de rellenarlo. Un rango inventado no es un servicio al lector, es un pasivo.
Lo que sí podemos darte, y es lo que de verdad te sirve para no pagar de más, es el mapa de en qué se va el dinero y qué tiene que decir una cotización para que puedas compararla con otra.
Cuando tengamos volumen suficiente de cotizaciones reales de instaladores aliados, esta página publicará rangos con su metodología declarada y su fecha visible, igual que hace la de precios de sistemas solares.
Las partidas de una instalación de carga
Un presupuesto de punto de carga se descompone siempre en las mismas partidas, aunque cada instalador las agrupe a su manera. Conocerlas te permite detectar cuál falta en una propuesta sospechosamente barata.
Merece la pena fijarse en el peso relativo y no en porcentajes: el reparto cambia tanto de un caso a otro que dar un porcentaje sugeriría una precisión que no tenemos. Lo que sí es estable es el orden de magnitud relativo, y en particular cuál es la partida que puede multiplicar el total.
- El equipo de carga y su soporte: la partida más visible y raramente la mayor
- Circuito dedicado: conductor, canalización y protecciones desde el cuadro hasta el punto
- Obra civil del recorrido: rozas, bandejas, perforaciones, reposición de acabados
- Intervención en el cuadro eléctrico y, si procede, su ampliación
- Ampliación de la acometida: la partida que puede cambiar el orden de magnitud del proyecto
- Puesta a tierra, si la existente no cumple o no puede verificarse
- Medición independiente del consumo, casi obligada en propiedad horizontal
- Puesta en marcha, configuración y documentación de cumplimiento
La acometida es la variable que lo cambia todo
Si dos cotizaciones para el mismo cargador difieren de forma llamativa, la explicación está casi siempre aquí.
Tu instalación tiene una capacidad contratada y un cuadro dimensionado para los consumos que ya tienes. Un punto de carga añade una demanda sostenida y considerable durante horas. Si la capacidad disponible no da, hay dos caminos: ampliar, que implica trámite con el operador de red y obra, o gestionar la potencia para no superar lo que ya tienes.
El segundo camino es el que muchas veces se pasa por alto y es el que más dinero ahorra. Un punto de carga con modulación dinámica mide el consumo total de la vivienda y reduce la corriente de carga cuando el resto de la casa está demandando. Como el vehículo dispone de toda la noche, esa reducción puntual rara vez tiene consecuencia práctica.
Por eso conviene pedir explícitamente que la propuesta indique la capacidad disponible medida, no supuesta, y si contempla modulación dinámica como alternativa a ampliar. Una cotización que salta directamente a la ampliación sin haber evaluado esa opción está encareciendo el proyecto sin haberlo justificado.
Qué cambia si vives en un conjunto residencial
En propiedad horizontal aparecen partidas que sencillamente no existen en una casa unifamiliar, y son la razón de que dos presupuestos por el mismo equipo puedan no parecerse en nada.
La primera es el recorrido. La distancia desde el cuadro del que se va a alimentar hasta la plaza de parqueadero puede ser de decenas de metros, a menudo por zonas comunes, sótanos y bandejas existentes. Esa distancia se paga en conductor, en canalización y en horas de trabajo.
La segunda es la medición independiente. Salvo que el consumo vaya a colgar de tu propio contador, hay que instalar una medición que permita facturarte a ti lo que cargas. Es una partida pequeña comparada con el recorrido, pero es la que hace viable el permiso.
Y la tercera, que no siempre se cotiza pero conviene anticipar, es lo que exija la administración: horarios de obra, reposición de acabados, pólizas del contratista o requisitos del reglamento interno. No es dinero del instalador, pero es dinero del proyecto.
Cómo comparar dos cotizaciones de carga
El método es el mismo que aplicamos a las cotizaciones solares: antes de mirar el total, verifica que ambas propuestas describan exactamente el mismo alcance.
Haz una lista con todos los conceptos que aparecen en cualquiera de las propuestas y marca para cada una si está incluido, excluido o no se menciona. Los que no se mencionan son los que después generan discusiones, y en instalaciones de carga los sospechosos habituales son siempre los mismos: la ampliación de acometida, la reposición de acabados y la medición.
Después comprueba que cada propuesta declare la norma bajo la que ejecuta —IEC 61851-1 o sección 625 de la NTC 2050— y detalle las protecciones. Una propuesta que no nombra ninguna de las dos no es más barata: es menos verificable.
Y por último, separa las garantías. La del equipo la da el fabricante; la de la instalación la da quien la ejecutó, y es la que cubre lo que más falla en la práctica: una conexión mal apretada, una canalización mal sellada, una protección mal calibrada.
- ¿Hubo visita técnica antes de cotizar, o el precio salió de un catálogo?
- ¿Declara la capacidad disponible medida en tu instalación?
- ¿Contempla modulación dinámica antes de proponer ampliar la acometida?
- ¿Dice bajo qué norma ejecuta y qué protecciones incluye?
- ¿Incluye la reposición de acabados del recorrido?
- ¿Separa la garantía del equipo de la garantía de la instalación?
- ¿Menciona la revisión técnica periódica que exige el RETIE y su costo?
A tener en cuenta
Antes de decidir
- Un precio cerrado dado por teléfono o WhatsApp, sin haber visto tu cuadro eléctrico ni el recorrido hasta el parqueadero, no es una cotización.
- La partida que más mueve el total —ampliar o no la acometida— solo se puede determinar midiendo la capacidad disponible. Una propuesta que no la menciona está adivinando.
- En propiedad horizontal, el recorrido por zonas comunes puede costar más que el propio equipo. Es normal y no es señal de sobreprecio.
- El RETIE exige revisión técnica al menos anual del cargador: es un costo recurrente que conviene conocer antes de firmar, no después.
Fuentes: RETIE — Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas (abre en una pestaña nueva) · NTC 2050 — Código Eléctrico Colombiano
Preguntas sobre qué determina el costo
¿Cuánto cuesta instalar un cargador de carro eléctrico en Colombia?
No publicamos una cifra porque todavía no tenemos cotizaciones reales agregadas que la respalden, y un rango inventado no ayuda a nadie. Lo que sí sabemos es qué la determina: sobre todo el recorrido desde el cuadro hasta el parqueadero y si hace falta ampliar la acometida. El equipo suele pesar menos de lo que la gente supone.
¿Por qué dos cotizaciones para el mismo cargador se diferencian tanto?
Casi siempre porque no incluyen lo mismo. Los conceptos que suelen explicar la diferencia son la ampliación de la acometida, la longitud y dificultad del recorrido, la reposición de acabados y la medición independiente. Compara alcance antes que total: si una propuesta no menciona un concepto que la otra sí cotiza, no son comparables.
¿Puedo evitar ampliar la acometida?
A menudo sí, con un punto de carga que module dinámicamente la potencia: mide el consumo de la casa y baja la corriente de carga cuando hace falta. Como el vehículo dispone de toda la noche, esa reducción rara vez se nota. Pide que la propuesta evalúe esta opción antes de dar por hecha la ampliación, porque es la partida más cara del proyecto.
¿El cargador se puede financiar junto con paneles solares?
Son dos instalaciones distintas y cada una se cotiza aparte, pero plantearlas a la vez tiene sentido técnico: comparten intervención en el cuadro y algunos puntos de carga pueden priorizar el excedente solar para cargar. Si te lo estás planteando, dilo desde la primera visita: rehacer después el cuadro cuesta más que preverlo.
¿Qué costos aparecen después de la instalación?
Dos, y ninguno grande. La energía que consumas cargando, que en propiedad horizontal exige tener resuelta la medición individual, y la revisión técnica periódica que exige el RETIE con la periodicidad del fabricante o al menos anual. Pregunta por el segundo antes de firmar: rara vez aparece en la propuesta.
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